viernes, marzo 08, 2013
sábado, abril 30, 2011
DE PRESUPUESTOS Y GAITAS
Publicado en:
Extremadura Progresista
El mes pasado cambié las ruedas del coche. Más de 400 euros. Me pareció carísimo, porque además me habrían venido muy bien para comprarme un lavavajillas, y acabar con la incómoda molestia de fregar pilas de cacharros. Era una cuestión de prioridades. De arreglar el tejado de la casa indivisa que comparto con mis hermanas en el pueblo, la casa en la que nací, ni hablamos. Es un lujo que como la mayor parte de la población, no me puedo permitir, especialmente ahora que como consecuencia de la crisis me han bajado el sueldo, mientras pago el mismo alquiler, y me han subido la luz, el agua, la gasolina, y hasta las matrículas de la universidad para mis hijas, por no mencionar la hipoteca de la casa cuya propiedad aun comparto con mi ex, y con la Caja. En mi ciudad conozco muchos casos como el mío. Pero la mayoría soportan una situación mucho peor, sobre todo si son uno de los 125.000 parados extremeños que enumera la encuesta de Población Activa (EPA) recién publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Son cuentas domésticas que cualquiera entiende. Cualquiera menos ciertos políticos.
El número de parados registrados en Extremadura ha subido en 6.200 personas en el primer trimestre de este año, un 5,21 por ciento más que el anterior, y en España ya tenemos casi cinco millones de parados oficialmente reconocidos.
Los gobernantes españoles, después de privatizar todas las empresas públicas rentables, y concesionar lo mayor parte de los servicios públicos, han desmantelado el “Estado de bienestar”, pisoteando los derechos de los trabajadores. Nos han congelado las pensiones, recortado el sueldo, aumentado la edad de jubilación y el número de años de cotización necesarios para cobrar el 100 % de la misma, han reventado la estabilidad en el empleo, y generalizado los contratos basura. Ahora quieren acabar con la calidad de la sanidad pública, de la educación y del resto de los servicios aun públicos. Todo esto y más, con la única coartada de que no hay dinero. Y a pesar de ello se mantienen inamovibles en sus criterios de reparto del presupuesto. 
Pero no se crean ustedes que las autoridades conniventes se preocupan en disimular estas continuas situaciones de privilegio, materializadas en el trasiego de recursos públicos a la Iglesia católica, que en una sociedad igualitaria se considerarían delictivas, o

cuando menos de prevaricación. En mi empobrecida tierra extremeña, donde el paro y la pobreza castigan con especial virulencia a la población, todavía presumen de su dadivosa gestión, y aun se pavonean sin pudor, en reportajes y en fotos, portando andas, y rezando a vírgenes y a santos, mientras pisotean, de paso -¿qué más les da?- los más elementales principios de Igualdad y de Libertad de Conciencia.
Mila Carrero Sánchez
sábado, mayo 08, 2010
PAÑUELO SÍ, PAÑUELO NO
A estas alturas a nadie se le escapa que no estamos hablando de un pañuelo, de un cinturón o de unos zapatos. Hemos entrado en una discusión compleja y llena de matices: el uso del pañuelo Islámico.
Esta discusión ni se plantearía si las leyes iraníes no ordenaran que todas las mujeres jóvenes deben usar el velo y cubrir sus cuerpos con un largo traje negro, si allí mismo el testimonio de un varón en un juicio no valiera lo mismo que el de dos mujeres, si a las mujeres no se les prohibiera en dicho país islámico ser juezas, o candidatas a la presidencia. Esta discusión no se plantearía si en países como Afganistán las mujeres no tuvieran prohibido trabajar, salir solas, o caminar por las calles, sin estar cubiertas de pies a cabeza. No se plantearía si en Arabia Saudí las mujeres pudieran votar, si en Camerún no fuera el marido quien decide si la mujer trabaja o no, si en Sudán no se permitieran los matrimonios forzados, si en Nigeria no estuviera permitida legalmente la violencia de género, si en el Líbano no se le redujera la pena al hombre que mata a su esposa, o a otra mujer de su familia, demostrando que cometió el delito en respuesta a una relación sexual socialmente inaceptable de la víctima, etc.
No estamos hablando del pañuelo, estamos hablando de la discriminación, la esclavitud y la violencia. Y claro que una mujer adulta y libre tiene tanto derecho a elegir su vestimenta cómo el resto de los ciudadanos, pero no está obligada a que se la impongan, y precisamente en protección de estos derechos individuales se plantea la necesidad de controlar su uso.
En primer lugar habría que distinguir entre las diferentes edades:
Cuando nos referimos a menores, éstos deben estar protegidos por la Ley incluso de sus propios familiares. Los padres, por ejemplo, no pueden impedir el derecho a la educación de los hijos aunque esto suponga la escolarización obligatoria. Muchos niños se ven por este motivo obligados a viajar cada día o a vivir en colegios, fuera del núcleo familiar, en contra de la voluntad de los padres. Porque ¿pueden los padres decidir sobre la vida del menor? ¿pueden, por ejemplo, dejar que un hijo muera por negar su permiso para una trasfusión sanguínea, alegando motivos religiosos o culturales, o acaso puede decidir si se le amputa una parte de su cuerpo, como es el clítoris? .¿Por qué entonces el Estado habría de permitir que se someta a las niñas a una indumentaria discriminatoria y mutilante que les impide competir, en igualdad, en materia educativa?.
La educación es obligatoria y debe estar regulada en cada uno de sus detalles, en los contenidos, en los procedimientos, y en el sistema de control, de forma que se garantice el acceso a la misma de todos y todas, se controle su calidad, y se garanticen el principio constitucional de igualdad. Para ello no solo se debe asegurar el suficiente número de centros públicos o concertados, adecuadamente dotados, o el transporte, sino que la docencia impartida sea de calidad, necesariamente laica, y gratuita, -lo que en la actualidad no se produce-, y la accesividad, de los menores, a la misma, con el equipo adecuado. ¿Se imaginan que algún alumno o alumna asistiera a clase de educación física con tacones y una mini ajustada?, ¿o acaso veríamos oportuno que los jóvenes aprendieran a manejar máquinas-herramientas sin atenerse a las normas de seguridad, o escribieran en la pizarra con esposas en las muñecas, aunque lo exijan las creencias religiosas de sus mayores?.
En segundo lugar hay que distinguir entre el entorno privado y los espacios públicos, de lo contrario, muchos ciudadanos podrían optar por ir desnudos, en verano, por la calle sin temer a ser sancionados, o podría permitirse que los coches circularan marcha atrás, o que los transeúntes realizara el coito en los semáforos.
El uso de los espacios públicos está sujeto a unas reglas que exigen recoger la caca del perro, respetar la señalización, y sobre todo, actuar dentro de la legalidad. Sería impensable, por ejemplo, consentir que un marido “sacara de paseo”, por la calle, a “su” mujer con cadena al cuello, o la controlara con un látigo. Tampoco parece lógico consentir el uso en público de indumentarias muy concretas como el burka, que además de limitadoras y perjudiciales para la salud, son seriamente sospechosas de encubrir imposiciones esclavizantes para la mujer.
Finalmente, y sobre el uso del pañuelo en mujeres que son representantes públicas, como el caso de las parlamentaria, insisto en exigir la estricta separación entre la vida privada de estas personas, cuya libertad nadie cuestiona, y sus actos como representante público, en los que cualquier manifestación externa de sus particulares creencias religiosas es inaceptable.
Y dicho esto quiero agregar que la discriminación machista, y el sometimiento de la mujer , como su máxima expresión, no se dan solo en la religión islámica, sino en todas ellas - solo hay que echarle un vistazo a las monjas de clausura para entenderlo- y quien tenga dudas que repase el organigrama de la jerarquía eclesiástica católica compuesta exclusivamente por machos; Y matizar que tampoco es exclusiva de los países islámicos, que desgraciadamente aun mantienen leyes esclavizantes para la mujer, negándole su plena capacidad como persona, y tratándola como a esclava en pleno siglo XXI, sino también de los “modernos” países occidentales, que consiente estos planteamientos, y permiten la situación, haciendo “la vista gorda” cuando les interesa, -y me da igual que sea por motivos militares o económicos-, reconociendo a gobiernos machistas, y comerciando con Estados donde la mujer vive sometida. ¿O alguien cree que si los países occidentales estuvieran preocupados por la discriminación de la mujer iban a llevarse “a partir un piñón” con los que los que la amordazan con sus leyes? …
No vamos a pegarnos por un pañuelo o por una camiseta, pero creo yo que la lucha por las libertades y los derechos, sí merece la pena el esfuerzo.
Mila Carrero Sánchez
miércoles, febrero 27, 2008
La revolución de los pantalones
Extremadura al Día 24 feb 2008 Cuando algún amigo, supuestamente feminista, acusa a las mujeres de apropiarse, en su lucha por la igualdad, de roles masculinos, adjudicándonos el de un ridículo personaje de ciencia-ficción que la historia pretende imponernos, acostumbro a pedirle la escritura de propiedad del rol, en cuestión, del que se siente desposeído. Y no es que yo no entienda que añoren a esa mujer sumisa, dulce, complaciente, generosa, y sacrificada que se pasaba el día cocinando para él y puliendo el suelo por el que él pisaba. Las mujeres hemos sido esos seres a los que se les ha negado -aun se le niega en una parte del mundo- su condición de persona con capacidad jurídica, un estrato servil jurídicamente más parecido al de esclavo que al de ciudadano, una clase social y económica secundaria, un 52% silenciado de la población, sometido a papeles culturalmente impuestos con las mismas herramientas usadas para imponer una cultura sobre otra: la religión, las leyes, el dinero y la violencia. Sólo partiendo de esta idea tendremos conciencia de que las mujeres muertas a manos de sus parejas, no son fruto de actos aislados originados en una mente enferma, sino la punta del iceberg de una estrategia de sometimiento sufrida por la inmensa mayoría de las mujeres casadas, agravada por la falta de adaptación de un sector machista (hombres y mujeres) de la población a la gran revolución que está posibilitando la emancipación de la mujer. |
miércoles, septiembre 12, 2007
El arte de desinformar
Sobre los contenidos que no son otros que la enseñanza de los valores democráticos se ha difamado, extrapolado, engañado, y manipulado la información. Educar en el respeto, la tolerancia, la pluralidad, favorecer la convivencia, la integración social, el diálogo, rechazar la injusticia y la discriminación, y conocer y valorar los derechos reconocidos en las declaraciones internacionales y en la Constitución española son los objetivos que se propone esta necesaria asignatura que pretende combatir la violencia, la intransigencia, y en general la falta de educación promovida por ciertos medios, y de la que nuestros niños y jóvenes están siendo fáciles víctimas. Hablamos de circulación vial, de consumo responsable, del respeto al entorno, de la no violencia, del derecho internacional, de las acciones por la paz, del papel de los organismos internacionales y las fuerzas de pacificación.
PERO ESTA asignatura no es una materia simplemente decidida por la mayoría democrática que otorgan las urnas, sino un texto en cuyo contenido han intervenido organizaciones como Amnistía Internacional, la Asociación Pro Derechos Humanos, la Asociación Universitaria de Profesores de Didáctica de las Ciencias Sociales, Cáritas, la Coordinadora de ONGs para el Desarrollo, Intermón-Oxfam, la Federación Española de Religiosos de Enseñanza, o la Fundación Luis Vives, y para cuyo diseño la ministra Mercedes Cabrera ha consultado a representantes del Ministerio de Defensa, de los institutos de la Mujer y de la Juventud, o hasta de la Dirección General de Tráfico, sin olvidar a la Confederación Española de Centros de Enseñanza, y así hasta más de veinte grandes colectivos sociales, muchos de ellos católicos, que respaldan la implantación de la materia, destacando, dentro este sector el explícito apoyo del colectivo de Cristianos Socialistas, respaldando la materia con la firma de un manifiesto donde la consideran especialmente necesaria para nuestra sociedad, y las declaraciones de el obispo electo Joan Godayol , que no solo defiende la implantación de la asignatura en el sistema educativo español, sino que también aboga por la no intromisión de la Iglesia en cuestiones políticas, entendiendo que las relaciones entre Iglesia y Estado deben estar basadas en el respeto. De igual forma, los 2.000 centros religiosos concertados agrupados en la FERE --1,5 millones de estudiantes-- han decidido impartir la Educación para la Ciudadanía, tal y como marca la ley, mostrando su desacuerdo con el sector más reaccionario de la Iglesia.
En este punto ya nadie se pregunta dónde está el problema sobre el que tanto insisten en hablar algunos grupos reaccionarios a fin de generar polémica entorno a la EpC porque resulta evidente que es ficticio, y efímero: otro bote de humo más, otro pretexto para atacar a Zapatero .
En efecto, a seis meses de las elecciones, y dando algunas encuestas una ventaja de 6 puntos al PSOE por encima del PP, --uno más que en 2004-- no es de extrañar que la estrategia de ataque iniciada hace tres años y medio por la oposición, se radicalice bombardeando cada iniciativa del Gobierno, aunque sea excelente y hasta de su agrado, con tal de generar la famosa crispación , alentar la polémica, sembrar la cizaña, o enturbiar, al menos, la claridad informativa emitiendo mensajes equívocos que lleguen a dejar un poso de duda en grupos manipulables.
Por fortuna los españoles de hoy no somos los analfabetos de otros tiempos, y después de tanto bombardeo publicitario distinguimos perfectamente entre una noticia, y una mentira de laboratorio laboriosamente trabajada por estos artistas del arte de desinformar.
*Profesora de Secundaria
Milagrosa Carrero Sánchez
domingo, diciembre 24, 2006
Machismo y religión
Hace 30.000 años los humanos ni conocíamos la figura de Dios. Por aquel entonces y hasta el 3.000 antes de Cristo, todos y cada unos de los fenómenos de la existencia, vida y muerte, luz y sombra, caos y orden, se le atribuían a las diferentes advocaciones de una gran diosa, maternal y que se representaba con grandes atributos femeninos. La mujer era considerada el origen de la vida, la base de la sociedad, y como bien retrata Pepe Rodríguez , en su Libro Dios nació mujer , tenía en sus manos el control de la producción de alimentos, de las instituciones sociales, y fue la protagonista de la mayor parte de los adelantos técnicos descubiertos durante toda la era preagrícola, y hasta la aparición de la vida sedentaria, momento a partir del cual se vio desposeída de su ancestral poder por el varón, dueño ya de los medios productivos.
Fue a partir de entonces --y por intereses económicos-- cuando la mujer queda relegada a un plano de sumisión, y encajada en el papel de propiedad del varón, como último eslabón de una estructura social jerárquica, de clases, que se sostiene en las grandes religiones monoteístas, paralelamente aparecidas, y cuyos dioses masculinos refuerzan la nueva estructura.
En el Antiguo Testamento la mujer aparece ya como lo negativo , la representación del pecado, con una Eva que, sin entidad propia y fruto de una simple costilla del varón, encarna la tentación y el mal. Este planteamiento se repite a lo largo de la Biblia y mientras los patriarcas bíblicos acaparan el protagonismo de los textos la mujer aparece siempre en un segundo plano, que solo cobra importancia como espejo del mal, como por ejemplo, las hijas de Lot, que en la pecadora Sodoma emborracharon a su padre para quedarse preñadas de él.
En el Nuevo Testamento las interpretaciones machistas de los textos bíblicos realizadas por la Iglesia católica se acentúan, transformando la figura de una María joven, pletórica y madre de siete hijos, según el estudio realizado por el escritor y periodista Juan Arias , en esa mujer anodina hecha para el dolor, para la aceptación resignada, que sin capacidad de iniciativa y consagrada de por vida a la castidad, hasta el punto de desconocer el sexo, es transformada por la jerarquía eclesiástica en la referencia femenina de toda mujer para la cultura cristiana.
La Iglesia católica, que en ese aspecto, nada tiene que envidiarles a la Religión islámica, o a la judía, organiza su jerarquía al margen de la mujer, que es relegada al mero papel de sierva, impidiéndole el acceso a cualquiera de los cargos de su estructura jerárquica e imponiéndole una moral que la subordina al hombre, poseedor de los recursos económicos, políticos y religiosos.
SON MUCHAS, y diversas, las voces que denuncian el sistemático planteamiento discriminatorio en la interpretación de los distintos libros sagrados, como la Biblia o el Corán, demandando que la lectura de dichos textos no se utilice interesadamente para mantener supeditada a la mujer.
En un mundo donde la frontera entre el poder civil y religioso ha sido históricamente confusa, las leyes discriminatorias contra la mujer han permanecido hasta no hace mucho tiempo. Ha sido la concepción de una sociedad laica, basada en los derechos humanos, la que ha posibilitado la equiparación legal de la mujer occidental .
En la actualidad, y según los últimos informes de Amnistía Internacional, al menos 36 países mantienen en vigor leyes discriminatorias para la mujer, por razón de su sexo. En su informe, titulado La discriminación, raíz de la violencia , determina que las discriminación contra la mujer es la raíz fundamental que sustenta la violencia de género, afectando a una de cada tres mujeres en el mundo, y pide a los gobiernos que ratifiquen sin reservas la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Actualmente, la evidencia de la intolerable discriminación que la mujer padece en los países islámicos es justamente uno de los obstáculos insalvables para el necesario encuentro entre culturas, o Alianza de Civilizaciones .
No me cabe duda que a medida que la mujer se incorpore al mundo laboral, y acceda a la independencia económica, la evolución hacia la igualdad de oportunidades entre ambos sexos es sólo cuestión de tiempo, entre otras cosas porque la economía manda y la mujer es un motor al que no puede renunciar medio mundo. Pero además existe una sensibilidad creciente de condena hacia las actitudes discriminatorias, que se refleja en la Carta de los Derechos Humanos, y en las libertades individuales de los países democráticos, sistemas que sólo pueden concebirse en un Estado laico, basado en el respeto al libre pensamiento, y donde la religión no sea utilizada para mantener intereses materiales, ideologías políticas, o en este caso, discriminación machista.
El periódico
Extremadura al día
http://www.blogger.com/profile/14177358
http://otrasopiniones.blogspot.com/
http://milagrosacarrero-vivencias.blogspot.com/
Extremadura Positiva
REDFEMINISTA
REDPROGRESISTA
RBS
disculpen las molestias
Asociación Aldea Moret
Europa Laica
Página de Brozas (Cáceres), cuna del BROCENSE
Mancomunidad Tajo-Salor (Cáceres)






